La Honduras en la que vivimos deja huellas imborrables en todos sus habitantes. 
La piel del catracho rejuvenece debido a la belleza de su gente y su tierra, mientras se curte por la pobreza y violencia que predomina en nuestras calles. 
Es imposible borrar esos vestigios que marcan nuestra existencia, dejando cicatrices tan profundas que nos definen como individuos y como sociedad.
Ese lienzo imperfecto tiene grabado todo el camino que hemos recorrido. Esa coraza llena de rasguños nos impulsa a continuar. Debemos aceptarla como parte de nuestra identidad y nunca olvidar lo que hemos vivido. 

"Dermis" se encuentra actualmente expuesto en el Museo para la Identidad Nacional de Tegucigalpa, Honduras

El artista José A. López explica el proceso de creación de "Dermis"

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